Bianca Marroquín

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Bianca Marroquín

Mensaje  teregt el Mar Sep 20, 2011 9:46 pm

Aquellos que saben un poco de historia de la comedia musical en este país, seguramente la conocen, así que no necesita ninguna presentación.

Dicen que el verdadero trabajo del actor es audicionar. Y hay que saber audicionar. Hay muchos aspectos que dominar cuando entras al cuarto donde serás completamente examinado y evaluado. El aspecto que a mí me ha costado mucho dominar es el de los nervios. Y creo que no sólo hablo por mí sino por todo actor.

Mi primera audición profesional fue en la ciudad de Monterrey. La Bella y la Bestia venía a nuestro país. No tenía conocimiento alguno de todo lo que implicaba audicionar, pues en ese momento me encontraba cursando una carrera en el Tecnológico de Monterrey, y no estaba en mis planes audicionar para comedia musical.

La primera audición, ni tiempo tuve de ponerme nerviosa porque fue a la hora de haberme enterado del proyecto. Me dijeron que tenía que llevar una canción, pues me llevé al pianista Darío Benavides del Concierto Ensamble para que tocara una canción de Bette Middler, que había yo interpretado hacía unos días en el Concierto Ensamble del Tec.

Recuerdo que me dijeron que tenía que llevar fotos, pues el pianista Darío Benavides me llevó a la farmacia Benavides (que era de su familia) a tomarme una polaroid. Me dijeron que tenía que llevar curriculum, pues con lápiz y un papel de Hello Kitty (que era lo único que había a la mano) redacté todo lo que había hecho artísticamente.

Llego al lugar, y me entero que la audición de mujeres ya había terminado pero que la de hombres empezaba en media hora, y que si quería, podía audicionar con ellos. ¡Pues va! Voy a ponerme mi ropa de trabajo que traía por casualidad porque venía de un ensayo del Tec.

Por supuesto no dejaron entrar a Darío Benavides, ya que ellos traían a su propio pianista, el maestro Isaac Saúl.
Entré a la audición. Era la única niña entre 25 hombres (yo era el número 26). Por bendición del cielo escogen a un chico y a mí y a los demás los despiden. Ahora llegaba el momento de cantar. Le di mis partituras al maestro Isaac. Se supone que tenía que ser una canción de comedia musical, pero me la perdonaron.

Terminé de cantar y la productora Lorena Maza me dijo que me volarían a México para audicionar ahora frente al equipo creativo estadunidense.

De la emoción y la angustia, me hinqué frente a la mesa directiva y con los codos sobre la mesa y mis manos entrelazadas, le rogué a la productora: ¡por favor sáquenme de aquí, sálvenme la vida!.

OK, todo lo mencionado es exactamente todo lo que uno, ¡NO debe hacer en una audición!

En ese momento me encontraba yo frustrada en la vida porque quería dedicarme a bailar profesionalmente y por orden de mis padres no podía hacerlo hasta graduarme. Y de repente vienen a Monterrey estos ángeles de Dios -bueno, así los visualizaba yo- a darme una oportunidad para demostrarles lo importante que es el escenario y la danza en mi vida. Era tanta la desesperación que perdí la cabeza y decidí casi, casi echarme a sus pies. El resto de la semana fue todo un drama. Cada vez que recordaba que se acercaba mi viaje a México para la segunda parte de mi audición, me daba un ataque de nervios. Me salieron ronchas, fuegos en la boca y lloraba todo el tiempo.

En fin, fui muy afortunada, porque me seleccionaron como parte del elenco de La Bella y la Bestia. Mi introducción al mundo de la comedia musical, al mundo artístico profesional. Lo demás es historia.

Ahora que los años y las diversas obras y experiencias han pasado, todo es distinto. Voy a una audición preparada y controlada. Para empezar, llego como 40 minutos antes de la audición para concentrarme y prepararme en todo aspecto. Mis fotos profesionales (headshots) con mi nombre y teléfono al borde, curriculum impreso al reverso de la foto, con logo de la agencia representativa, carpeta con más de 10 canciones de todo estilo (cada hoja dentro de plástico y cada plástico con el título de la canción) pues nunca sabes qué tipo de canción te pedirán, aparte de la que preparaste. Sección en carpeta con monólogos y escenas preparadas para la audición. Vestimenta adecuada de acuerdo al personaje para el que audiciono.

Al entrar al cuarto, saludo profesionalmente a la mesa directiva, sonrío honestamente y tranquila, y empiezo mi presentación de acuerdo a sus órdenes. Si no me piden más por el momento, doy las gracias, me despido y salgo tranquila y elegante. Me dirijo hacia el elevador sonrío suavemente a la gente que atraviesa por mi camino. Salgo del elevador, me dirijo hacia la salida del edificio, llego a la calle, camino unas cuantas cuadras y ya que estoy bastante alejada, busco un callejón. ¡Ahora sí! Me pongo a llorar, a gritar y me dirijo hacia el restaurant más cercano, le pido al mesero que me traiga una margarita bien cargada y me desahogo con él. Pobre mesero, qué culpa tiene.

Así que puedes estar lo más preparada, tener mucha experiencia, ser quien seas, pero los malditos nervios y la ansiedad nunca te abandonarán. Y si te llegan a abandonar, cambia de profesión…la magia se acabó.
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teregt

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